viernes, 21 de noviembre de 2008

Luces y algunas sombras

Desde pequeño, cuando pienso en Catoira me asaltan dos viejos recuerdos. El primero se refiere a la romaría vikinga, en las Torres do Oeste, que viví por primera vez con cuatro años. Supuso un gran trauma para mi, ya que pensaba que el desembarco vikingo era de verdad y no podía entender como la gente estaba celebrando tan bárbaro acontecimiento.
El segundo son los molinos de viento, que recuerdo desde mi infancia.
Por ambas cosas, se debe felicitar al Concello de Catoira, ya que supo, por un lado, conservar y potenciar una fiesta tan importante; y por otro, conservar y consolidar unos elementos del patrimonio etnográfico importantísimos.
Sin embargo, este capítulos de "luces" se ve oscurecido por dos "sombras" muy importantes.
En primer lugar, la contrucción de un multiusos que altera gravemente el entorno conocido como Fonte Gaiteira, lugar en donde existen, además de un puente medieval espléndido, numerosos molinos imbricados en el cauce del río Catoira. A pesar de constituirse una asociación dedicada a impedir la construcción del multiusos, la construcción de éste parece, a día de hoy, imparable.
La segunda sombra la constituye la foto que os presento. Tuve la ocasión de conocer este molino de marea gracias al programa Patrimonio no Medio, iniciativa que, desde las Consellerías de Medio Rural y de Cultura, trata de acercar a los ciudadanos el patrimonio que acoge el medio rural gallego.
Sinceramente, no solo desconocía la existencia de este molino de marea, sino que desconocía la existencia de los molinos de marea en si. Para quien, como yo, no los conozca, los molinos de marea aparecen en Galicia en el siglo XVI. Su situación debe formar una amplia zona seca en la bajamar, la construcción debe ser sólida, y tiene que disponer de una presa para almacenar el agua del mar cuando la marea sube; una vez que ésta baja y queda libre un amplio espacio delante del molino, se pueden abrir las compuertas que llevan el agua a los rodeznos y los hace girar.
Aunque este molino, conocido como Muiño do Cura, no es tan antiguo (data del siglo XIX) es uno de los pocos ejemplos que quedan hoy en día en Galicia, y constituye una parte del patrimonio etnográfico que el Concello debe conservar, difundir y poner en valor. Lo gracioso es que, teóricamente, este molino ya fue "puesto en valor", actuación que se limitó a colocar un cartel con el nombre del molino y un puentecito de madera, que estaban totalmente cubiertos de maleza cuando se produjo la visita. Sin embargo, no se actuó sobre la estructura, que se encuentra en un estado ruinoso, afectado por una enorme grieta que amenaza con que este bien desaparezca para siempre.
Cuando lo vi, quise pensar que la grieta era reciente y que por eso no se había actuado sobre el conjunto. Sin embargo, consultando un artículo de Begoña Bas sobre los molinos de marea de la ría de Arousa, publicado en Brigantium en 1981, ya se atestigua el estado ruinoso del molino y, lo que es más grave, la grieta ya estaba presente. A mi entender, 27 años deberían ser suficientes para recuperarlo, pero veo que en este caso no lo han sido...

1 comentario:

Mariña dijo...

Vexo que finalmente o ordenador entrou en razón... Grazas a ti xa sei o que son os muíños de marea. Moi interesante