lunes, 31 de mayo de 2010

A Lanzada: un proxecto de recuperación e divulgación arqueolóxica


Cando nena, os meus pais me levaban moitas veces á Lanzada, onde por primeira vez vin unha cata arqueolóxica.


Ao estilo da época (o de sir Mortimer Wheeler), era unha cata cadrada, ben feitiña, duns catro por catro metros mais ou menos, e tan alta coma min (que por aquel entón viña sendo un metro).

Non había ninguén por alí e despois de darlle bastantes voltas pregunteille ao meu pai:


-¿qué é isto?

E o meu pai contestou...

- pois é onde vivían os prehistóricos.


Penso que a información foi confusa, ou escasa. Así que estiven enganada moitos anos, pensando que os castrexos vivían metidos naqueles buracos cadrados na terra.

Anos despois, cando con dezaseis anos decidín ir escavar, o meu pai levoume a Pontevedra, ao museo. Preguntamos. O señor da porta sentenciou...

-chegades tarde, marcharon e xa están escavando na Lanzada. Tes que vir o ano próximo.

E volvín. Pero a Lanzada xa rematara, e marchei a escavar nun pequeno castro do interior.

Estas dúas lembranzas sobre o xacemento da Lanzada, sirven como excusa para dar a coñecer con ledicia o novo proxecto que se desenvolverá na Lanzada a partir do 1 de xuño de 2010.

Se trata dun proxecto de Arqueoloxía social dirixido por Rafael Rodríguez Martínez (Excma. Deputación Provincial de Pontevedra) e executado por un equipo do Laboratorio de Patrimonio do Instituto de Estudos Galegos Padre Sarmiento do Consello Superior de Investigacións Científicas.

Esta iniciativa intégrase no proxecto Pousadas promovido pola Excma. Deputación de Pontevedra, entidade que financia os traballos de escavación e consolidación que se van levar a cabo de aquí a final de ano.

Teñen un blog para a difusión e comunicación do antedito proxecto arqueolóxico. http://alanzada.wordpress.com/


Internet é unha boa opción, pero podedes visitar as escavacións (e penso que mesmo participar nelas).


Así que xa non teredes excusas de pensar que "os prehistóricos vivían en buratos na terra".


Fotografía: Traballos de escavación ao carón da estrada n’A Lanzada na década de 1960 (Arquivo Gráfico do Museo de Pontevedra). Tomada do blog http://alanzada.wordpress.com/

10 comentarios:

Manolo dijo...

Bueno Bea, creo que xa expresei a miña opinión sobre este tema noutro foro.
Só quero incidir, de novo na defensa da actividade arqueolóxica exercida por profesionais da arqueoloxía.
Dignifica-la nosa profesión é cousa que nos atinxe a todos.
Bicos.

bea dijo...

¿qué otro foro? no te sigo

Manolo dijo...

Facebook:
Asco y Verguenza ...
Comentario a entrada del 4/5/2010.
En cualquier caso, el asunto gira sobre el número de trabajadores (12) contratados para la excavación, su cualificación y/o capacitación profesional, la relación técnicos-arqueólogos/peones (al margen del equipo directivo), la calidad del trabajo, la posibilidad de que cualquier persona trabaje en una excavación arqueológica (acaso se permite que cualquiera participe en una operación quirúrgica, o que el público haga alegatos en una vista judicial, o que los peatones realicen los cálculos estructurales de una obra de ingeniería civil). Excavar no es abrir una zanja a pico y pala o sachar la huerta para plantar patatas o geranios.
RESPETAR LA ARQUEOLOGÍA. DIGNIFICAR EL TRABAJO ARQUEOLÓGICO.
DEBE SER LA PRIMERA OBLIGACIÓN DE TODOS LOS ARQUEÓLOGOS.

Manolo dijo...

Por certo, tamén hai algún comentario no foro de debate da mesma páxina do facebook, na entrada: Arqueoloxía, voluntariado e campos de traballo.
E quero matizar que as miñas obxeccións van dirixidas só ao plantexamento "laboral" da escavación, e nunca ao equipo directivo, profesionais de acreditada capacitación e experiencia (tanto en traballos de campo como de investigación) aos que coñezo, respeto e admiro (incluso teño traballado con algún deles) e aos que lles desexo o maior éxito posible no desenvolvemento e resultado final da escavación.

bea dijo...

Buen tema de debate sin duda, aunque no era mi intención convertir la entrada en una polémica sobre el planteamiento de la excavación. En todo caso, en mi opinión, dignificar el trabajo de los arqueólogos pasa por mejorar su relación con la sociedad, por dar a conocer su trabajo (esto no le pasa a médicos y abogados) y hacer partícipe del mismo a los propios ciudadanos que, con sus impuestos, subvencionan muchas de esas excavaciones. No creo que el monopolio del paletín sea una forma de dignificar la profesión, siempre y cuando haya profesionales que supervisen y controlen el trabajo. Como bien decís, el trabajo del arqueólogo no es simplemente abrir una zanja a pico y pala. Para empezar, tengo en la cabeza diversos ejemplos en las que proyectos en los que participan voluntarios (que no es lo mismo que furados hechos por advenedizos) han resultado un éxito. También conozco innumerables ejemplos de excavaciones “profesionales” pre-convenio-AEGA, en las que la mayor parte de la plantilla de la excavación no estaba constituida por arqueólogos. Y para terminar, buena parte de los arqueólogos que hoy son profesionales y más o menos de mi quinta, se han formado como voluntarios en excavaciones “de verano”. En fin, que son muchos los aspectos a tener en cuenta y daría para larga intervención. En todo caso me alegro de que A Lanzada resucite y su buena estrella dependerá de la gestión y dirección del proyecto, a cuyos directores yo también respeto y admiro y les deseo la mejor de las suertes.

Manolo dijo...

Por desgracia, la experiencia de muchos años me ha hecho partícipe de un análisis muy simplista y peyorativo respecto de la impresión que la 'sociedad' o el público en general tienen de la arqueología: para unos es todavía una profesión romántica (en el sentido más decimonónico) y para otros somos unos cazatesoros tipo 'Indiana Jones'.
Pero cuando la "sociedad" se topa de bruces con la arqueología, con la cruda realidad de la actividad arqueológica, pasamos a ser [en el caso de los promotores privados el 99,9% de las veces] "uns sinvergonzas, lacazáns, 'chupacartos', ladróns, estafadores, ...>" y solo por utilizar calificativos ofensivos y no insultantes, y; [en el caso de la promoción pública, para las Administraciones, en el 99,9% de las veces] un obstáculo no deseado que se debe solucionar lo más rápido posible, con el mínimo costo, claro está cubriendolo todo con el 'velo' del cumplimiento de la legalidad por encima de todo; pero si la cosa se les tuerce serán los primeros en salir en las fotos y en hacer propuestas peregrinas con el único fin de captar un puñado de votos.
Y sinceramente, a la sociedad, que lleva meses y años esperando por un alcantarillado, por un parking subterráneo, por un a nueva ronda de circulación, por el apartamento en la playa o por el campo de golf, les toca mucho los cojones que luego de haber empezado las obras que tanto anhelan vengamos los arqueólogos a retrasar los plazos, encarecer los costos o a modificar los proyectos ( y no se paran en analizar si somos o no culpables de lo que les pasa, si lo son las Administraciones, o si es María Santísima).

Manolo dijo...

Lamentablemente siguen existiendo numerosas intervenciones arqueológicas 'post-convenio-AEGA' que no cuentan con plantillas exclusivas de arqueólogos ( y eso no es lo malo, ni lo que yo defiendo en el postulado inicial). Me refiero a que los excavadores/trabajadores, son personal sin cualificar, peones que no tienen ni idea de la actividad arqueológica: bien porque se los facilitan los promotores con el único fin de abaratar los costos de la intervención, o bien porque a las empresas de arqueología nos resulta también más económico que pagar el salario de peones especializados (que los hay, muy buenos, magníficos profesionales, con inquietudes e intereses que van más allá de la propia relación laboral). Igual que sucede con los encofradores, los alicatadores, etc., son peones cualificados, especialistas en una determinada actividad (sólo que sin titulación superior) y que por ello están más valorados y mejor pagados. A estos trabajadores me refiero y no sólo a los arqueólogos titulados, que también.

Manolo dijo...

Respecto de los turistas que después de una mañana de playa, y antes de tomar la ración de pulpo en el chiringuito, se pasan por la excavación a ver si les dejan cavar un poco por allí, y si tienen suerte les aparece un fragmento de ánfora o cerámica castrexa (que ni puta idea de lo que es), lo único que se les va a enquistar en el cerebro es la idea romántica de la arqueología que antes comentaba, o a aumentar su ego en la emulación de 'Indiana Jones'.
Prefiero mil veces las visitas escolares programadas, que con una buena preparación previa en el aula de lo que van a visitar, sacarán más en limpio y aprovecharán mejor los conocimientos adquiridos.

Manolo dijo...

Bea, tu y yo nos conocimos el verano anterior a comenzar la carrera universitaria en una excavación arqueológica, hace ... (no voy a decir cuantos años, jejeje) y tuve el placer de coincidir contigo en muchas otras ocasiones/excavaciones. Recuerdo que la primera vez que cobré por participar en una excavación fué antes de comenzar el último año de carrera, algo excepcional, que no se repitió hasta algún año más adelante (no tanto por ser licenciado como por hacer su aparición los 'estadios iniciales' de la arqueología profesional en Galicia).
Durante muchos años, durante muchos veranos, trabajamos gratis, sin cobrar, compensando la plusvalía de nuestro esfuerzo con tres comidas, cama y algún que otro cubata. Pero eso era lo que había aquí, en el norte de Portugal y en muchas otras partes de la Península. Y digo que ERA, ERA, ERA. Hoy (y vamos a dejar el asunto en 'por suerte o por desgracia'), ya no es así. La actividad arqueológica ha evolucionado mucho, especialmente porque la inmensa mayoría de las intervenciones que se realizan son del tipo 'rescate' más o menos planificadas, y la investigación del tipo 'a largo plazo' está en proceso de extinción.

Manolo dijo...

Por certo, como vai o reloxo deste blog. As derradeiras catro entradas que veño de redactar fíxenas, aproximadamente, entre as 00:30 e a 01:20 do 6 de Xuño.
Ou será o meu!!!