
"...Los alrededores de la Isla de Cortegada eran conocidos desde antiguo, en los medios relacionados con la actividad arqueológica provincial, por las extracciones que mariscadores y pescadores solían efectuar esporáficamente de fragmentos de ánforas romanas. Un magnífico ejemplar, prácticamente completo, fue adquirido por el Museo de Pontevedra en 1957. La frecuente aparición de restos arqueológicos de este tipo en aguas de la ría de Arousa, incluso río arriba, hasta Pontecesures, no puede extrañarnos por constituir esta zona una vía de penetración natural, de primera magnitud, hacia el interior de Galicia, lo cual hace de la misma una de las áreas gallegas de más temprana romanización.
A mediados de 1982, D. Juan Augusto Barreiro Gómez, buceador profesional vecino de Carril, se pone en contacto con nosotros y nos informa de que conoce el lugar donde, según él, se encuentra un pecio romano. Se niega a facilitar su exacta localización, salvo que se encuentra en el ría de Arousa, y pretende que el Museo de Ponvedra llegue a un desorbitado acuerdo económico con él. Como el Museo no puede acceder a la solicitud, el asunto queda en suspenso.
Posteriormente, y a través de sendos reportajes de prensa y televisión gallegas, el Sr. Barreiro da cuenta de su descubrimiento, situándolo, aunque sin mayor precisión, en las inmediaciones de Punta Fradiño, zona noroccidental de la Isla de Cortegada.
Conociendo de esta forma la ubicación aproximada del supuesto pecio, con el consentimiento del descubridor y la entusiasta colaboración de la Comandancia Militar de Marina de Vilagarcía de Arousa, se inician los trabajos de prospección sistemática.
Sobre este plano se proyectó un cuadriculado de base mediante un sistema de coordenadas cartesianas. Se crea de este modo una retícula integrada por cuadros de cien metros de lado subdivisibles si las necesidades operativas así lo hicieran necesario. Cada uno de los componentes de la retícula fus sistemáticamente y detenidamente explorado mediante un sistema de barrido o peinado de la zona a cargo de un equipo de cinco buceadores, en formación pararlea, guiados desde tierra mediante señales ópticas. Cada hallazgo que se produjo durante la operación fue señalizado por medio de una boya y situado desde tierra por triangulación desde las tres estaciones previamente establecidas. Con este mismo sistema se cartografió el fondo marino, anotando todos los datos de interés sobre sus características. Otros métodos de prospección experimentados en este yacimiento son los de arrastre con planeador para la observación de grandes extensiones de fondo marino y el "peinado" en círculo.
A través de esta metodología de trabajo se han podido establecer, con bastante detalle, las características esenciales del lugar, de muy deficiente visibilidad a causa de los aportes de materia orgánica en suspensión acarreados por las aguas de río, y con una fuerte corriente ascendente/descendente que dificulta extraordinariamente el trabajo.
Otros materiales recuperados, de gran importancia desde el punto de vista histórico, son los restos de dos platos de terra sigillata del tipo Dragendorf 18, con toda seguridad de procedencia sudgálica.
El más completo presenta una estampilla de alfarero en la que puede leerse DASAI. Todo parece indicar que se trata de una marca inédita. (*Posteriormente a este traballo, JM. Caamaño y C. López (2006) plantearon dúbidas sobre esta lectura (propoñen a lectura DA[ ]AIO) e sobre a súa procedencia sudgálica, asimilando as súas características ás dos centros de producción rioxanos).
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BIBLIOGRAFÍA ADICIONAL
Singul, F., Suárez, J. (ed.) 2004). Hasta el confín del mundo. Diálogos entre Santiago y el mar. Salamanca: Xunta de Galicia. 371 p. Catálogo.
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